Esta entrevista, de igual modo que las dos anteriores fue publicada por primera vez en el blog “Un català a Israel” en el Diari Ara. He decidido dejar la introducción del documento original:

Aunque la realidad sociopolítica y diplomática de Israel nunca ha sido estable, parece que lo son más que en otros países ante la mirada de muchas personas. Durante los últimos años, Israel ha sido testimonio de la entrada a través de sus fronteras de decenas de miles de individuos. Estas personas, en su mayoría de origen africano, vienen en busca de refugio escapando de regímenes dictatoriales y opresores, de la pobreza y del hambre y de otras realidades insostenibles.

Israel, especialmente en estos años dominados por la inestabilidad en el conjunto de la región a raíz de los diversos movimientos sociales de protestas y los levantamientos populares en los países árabes de la zona, ha sido el país que ha parecido más seguro para muchos de estos solicitantes de asilo y refugio.

Israel es un país joven y con una identidad muy clara. El estado judío que se ha formado con la llegada de inmigrantes judíos de los cinco continentes se encuentra ante una realidad ya conocida en Europa, la inmigración. Buena parte de los inmigrantes, aunque quieran desarrollarse socioeconómicamente como individuos, alegan razones no económicas para migrar. Generalmente motivos políticos y de seguridad personal. Para entender la forma en que Israel gestiona esta situación he tenido la oportunidad de entrevistar a Yael, una trabajadora del African Refugees Development Center (ARDC).

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Voces III: Un encuentro con Yael, trabajadora del ARDC

G.Y: ¿Puedes explicar la historia reciente de los refugiados y de la gente que pide asilo político en Israel?

Y: Es difícil hablar de refugiados en Israel sin hacer referencia a los refugiados palestinos, pero mi campo de trabajo es otro. Los refugiados palestinos se distinguen por trabajar con una entidad específica que es la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio, UNRWA. Esto se debe a que ellos se convirtieron en refugiados después de la guerra árabe-israelí del año 1948, de acuerdo con un decisión de la ONU. A los demás se les llama solicitantes de asilo.

G.Y: ¿Por qué esta denominación?

Y: Porque la convención de 1951 de ACNUR establece el concepto de refugiado y aquello que los estados soberanos han de hacer cuando alguien es reconocido como refugiado y cuando han de ser reconocidas las personas con este estatus. Un solicitante de asilo será un refugiado, solamente, si cumple los criterios de la convención. En Israel hay un gran problema ya que, de hecho, prácticamente nadie es reconocido como refugiado. Desde 1954, año en que Israel firmó y ratificó las convenciones de ACNUR, solamente alrededor de 180 personas han sido reconocidas como refugiados y han conseguido los derechos que esto implica.

Todos los demás son solicitantes de asilo, refugiados en potencia pero nadie se hace cargo de comprobarlo. Han llegado hasta aquí y se les ha dejado quedarse bajo un régimen de protección, si es que se le puede llamar así.

Hasta el año 2009 ACNUR se responsabilizaba de atender a toda la gente que llegaba a Israel por vía terrestre cruzando la frontera con Egipto a través del desierto del Sinaí o por vía aérea. Se hacían las entrevistas a los solicitantes de asilo y se daban las pertinentes recomendaciones al gobierno acerca de aquéllos individuos que debían ser reconocidos como refugiados y aquéllos que no. Entre 2005 y 2008 el número de personas que llegaban comenzó a crecer pero fue entre 2008 y 2012 que el flujo de personas entrando se hizo imposible de controlar para el gobierno. El año 2008 entraron aproximadamente 8.000 personas. El año 2012 más de 60.000.

G.Y: ¿Qué hace el Estado de Israel para gestionar este crecimiento del número de solicitantes de asilo?

Y: Israel decidió no comprobar las solicitudes de las personas que provengan de Eritrea, Sudan y de Congo. ¿Qué implica esto? Esta gente no puede ser enviada de nuevo a sus países por motivos diversos. En el caso de los congoleses debido a la situación de su país, en el caso de los eritreos correrían peligro si volvieran porque abandonaron su país de forma ilegal. Los sudaneses no pueden ser repatriados debido a que no existe ningún lazo diplomático entre ambos estados y sus ciudadanos tienen prohibida la entrada a Israel.

Podrían ser perseguidos por haber venido. Por todos estos motivos, Israel ha decidido no enviarles de regreso. Aquello que podemos denominar una política de “no deportación”. Al mismo tiempo, debido a esta política, se justifica el hecho de no comprobar las solicitudes de asilo en base a criterios individuales. Esto implica que, aún que una solicitud de este tipo siempre es de carácter individual, el 90% no son siquiera comprobadas. El otro 10% corresponde a las personas que llegan desde Chad, Guinea, Liberia, Ghana, Nigeria, Etiopía, etc.

G.Y: ¿Qué situación es la más conveniente para estas personas, la demanda individual de asilo o pertenecer al grupo que está bajo esta política de “no deportación”?

Y: Un individuo debería tener siempre la posibilidad de solicitar asilo: “Busco asilo y pido ser reconocido como refugiado”. Es un derecho. Es el derecho a la protección individual. El gobierno israelí dijo: De acuerdo, son demasiadas personas como para recibirlas en nuestra sociedad pero tampoco podemos retornarlas a sus países ya que sus situaciones son demasiado peligrosas, así que les vamos a dar unos cuantos derechos que no son exactamente los derechos de un refugiado pero que son mejores a estar ilegalmente o ir a la prisión.

Esta situación que, hipotéticamente, debía ser temporal, ha resultado no serlo ya que hay gente que hace más de siete años que se encuentra bajo el amparo de este estatus legal. Esto podría cambiar pronto ya que hay algunos movimientos recientemente en los juzgados. En tal caso la gente que se encuentra en esta situación tendrá derecho a solicitar asilo y será el gobierno el que decida si les concede o no. Hasta el momento presente, el estatus que se les concede les sitúa en una especie de “limbo”. No pueden ser deportados, no son tampoco encarcelados pero, al mismo tiempo, oficialmente, no tienen derecho ni al trabajo ni a acceder a la seguridad social o a los servicios sociales. No tienen derechos más allá de tener el derecho a no ser deportados.

Tienen acceso a un servicio de emergencias y hay dos organizaciones en Tel Aviv que gestionan clínicas para ellos. Una pertenece al gobierno, la Estrella de David Roja y la otra es Physicians for Human Rights, que también da ayudas a quienes lo necesitan.

Deben renovar sus permisos cada tres meses de modo que cada tres meses se encuentran de nuevo ante el: “De acuerdo… ¿Lo recibiré esta vez?”

G.Y: ¿Cuáles han sido los movimientos más recientes del gobierno en torno a esta realidad?

Y: Hace poco ha cambiado la ley. Desde la aplicación de la ley nueva, toda la gente que cruza la frontera ilegalmente es encarcelada durante tres años sin juicio. La única forma de ser liberados es recibir el estatus de refugiados; pero para dar una idea aproximada, en Europa el 25% de las solicitudes de asilo son aceptadas, en Israel lo son el 0,25%. Esto significa una centésima parte, y estos datos solo hacen referencia al 10% de los inmigrantes que no provienen de Congo, Senegal o Eritrea. El porcentaje de reconocimiento de los solicitantes de asilo de estos tres países como refugiados en Europa es de entre el 74 y el 84%. Visto así tenemos a unas 10.000 personas de las cuales el 25% deberían ser reconocidas y otras 50.000 de las cuales el 80% debería ser reconocido. Con la nueva ley deberán tener la posibilidad de pedir refugio ya que es la única forma de salir de la cárcel. Es muy complejo y, al tratarse de una ley nueva, todavía estamos aprendiendo a trabajar en su marco.

Israel no deporta tanta gente por año pero por otra parte solo el 0,25% consiguen el estatus de refugiados; Esto significa que o bien recibimos a todos los mentirosos del mundo o bien el sistema de asilo no funciona correctamente. Lo que la experiencia nos ha demostrado es que se niega la credibilidad de las personas por cuestiones muy pequeñas como: “Has dicho que estás en el país por dos semanas y ahora dices 15 días…”. El sistema de asilo no funciona correctamente ya que nosotros desde el ARDC, podemos decir que la mayor parte de la gente de Eritrea y de Sudan que se acercan a nosotros deberían ser reconocidos como refugiados y ni siquiera pueden pedir que se les reconozca como tales. Consiguen otras formas de asistencia médica y humanitaria pero si hubiera una verdadera gestión y adjudicación de estatus, algunos recibirían plenos derechos como refugiados y otros serían deportados legalmente. Por ahora es un proceso en el que la gente no recibe un trato justo, eso lo sabemos y, hasta que no cambie, debemos luchar.

El Ministerio del Interior dice que esta gente ha venido a trabajar. ¿Por qué? Porque les pregunta: “¿Has venido a trabajar?” y ellos responde que quiere trabajar. Si has dejado tu país tres meses atrás y has pasado hambre, la pregunta adecuada no es: “¿Por qué has venido?”. La pregunta adecuada sería: ¿Por qué dejaste tu país y por qué motivo no puedes volver?”. Todo el mundo quiere trabajar, obviamente, es la única manera de sobrevivir. Es una pregunta injusta. Los guardias de los centros donde son retenidos, según hemos tenido noticias, han llegado a recomendar a los solicitantes de asilo que digan que están aquí para trabajar. Esta afirmación les deniega automáticamente el estatus de refugiados ya que les convierte en migrantes por causas económicas.

G.Y: ¿Entonces crees que la forma de tratar esta cuestión es muy distinta en Israel en relación a otros lugares?

Y: Siempre parece que las circunstancias de los otros son más deseables. Por otra parte, amigos míos en Facebook muestran en sus muros cosas que pasan con la gente que busca refugio en sus países como Australia, EEUU o en distintos países de Europa y yo pienso: “No sabéis de lo que habláis, en Israel es mucho peor”. España y Grecia son los países europeos más intransigentes con la inmigración y, aun así, aquí es peor. Por otra parte, se ha de recalcar que en Israel esta realidad es nueva y se presenta como una problemática política sobre la que no hay ninguna experiencia, es una realidad de los últimos 4 o 5 años, no más. Pero de todas formas me parece increíble el hecho de que no se haya agarrado ningún modelo de políticas ya aplicadas en Europa con anterioridad. Aquí se está reinventando la rueda. Estamos abordando el tema de una manera que no podrá durar mucho tiempo ya que la ley internacional dice que Israel debe proteger a estas personas.

G.Y: ¿Puedes explicar un poco más sobre la nueva ley?

Y: Antes de la nueva ley, cualquier personas que cruzara la frontera de Egipto, el desierto del Sinai, era arrestada e identificada. Se les identificaría como congoleses, eritreos o sudaneses y se les dejaría en libertad, tras enviarlos a Beer Sheva, Tel Aviv u otras ciudades con visados temporales. Algunos podían permanecer un tiempo en la cárcel hasta ser liberados por un juzgado administrativo, debido a problemas relativos a su identificación o porque no era posible deportarlos. Esto era así antes de la nueva ley. Ahora se les encarcela a todos, a no ser que un abogado consiga la libertad para la persona bajo circunstancias muy específicas.

G.Y: ¿Cómo llegan los solicitantes de asilo a ponerse en contacto con vuestra organización?

Y: A veces tienen problemas gestionando sus visas y así llegan al ARDC. Sus comunidades nos conocen, nos mencionan y les dicen: “deberías ir allí”. También puede ser que vayan a otra organización que les diga de venir a ARDC. A veces incluso el propio Ministerio del Interior les envía. La gente sabe que existimos. Hay pocas organizaciones y tenemos una separación de tareas muy clara. Physicians for Human Rights tratan temas relacionados con la salud y los visados médicos.

Nosotros tenemos distintos proyectos. Nuestra organización tiene proyectos educativos para la gente que quiere acceder a la formación académica (ya que en Israel hay un centro de estudios en el que no contemplan el estatus legal de la persona que desea estudiar). Les ayudamos a pedir becas, les damos clases de hebreo y de inglés. También tenemos un humanitario que incluye soporte psicosocial, comida y refugio para mujeres embarazadas y madres solteras. También hay un proyecto del cual yo soy la responsable en el que damos soporte legal a las personas que tienen problemas con la gestión de visados o con las autoridades, en general. Les ayudamos a demostrar su identidad y procedencia si es necesario. Y en aquellas ocasiones en las que es posible intentamos arrancar proceso de reunificación familiar en otros países. También hacemos actividades para activar las comunidades y fortalecer los lazos solidarios.

Finalmente, tenemos también un departamento de investigación sobre leyes y políticas referentes a la inmigración.

G.Y: ¿Cómo afecta la concentración de la población recién llegada solicitante de asilo en determinados barrios social y económicamente desfavorecidos?

Y: Decía antes que se encuentran en un “limbo”, no tienen derechos ni acceso a los servicios públicos. Se han de mantener física y psicológicamente y es muy duro. Lo que sucede en estas circunstancias es que fortalecen el apoyo comunitario para hacer algo más fácil y barata su supervivencia. Son increíbles las redes solidarias que llegan a construir. Viven en condiciones muy duras pero comparten todos los recursos. Cada comunidad tiene muchas iniciativas para ayudar a los suyos. La iglesia nigeriana, los refugios de los sudaneses, los eritreos. Todos comparten. No dejan a nadie de lado.

El problema es que, obviamente, cuando tienes una población muy empobrecida, ésta se dirigirá al lugar en que se pueda permitir vivir y, generalmente, éste será un barrio o una localidad pobre. Esto afecta directamente a los barrios que antes estaban, y aún están, dejados de lado por las autoridades, por los ayuntamientos. No se destinan recursos ni infraestructuras. La gente que vive ahí, en vez de criticar al Ministerio del Interior o al ayuntamiento por dejarles en esta situación, se ponen unos en contra de los otros.

G.Y: ¿Qué dice el gobierno de esta situación?

Y: El Ministerio del Interior no trata esta situación. Simplemente dicen: “Son salvajes. Los sudaneses son bárbaros y delincuentes”. Esta es la manera en que lo tratan. Lo enfocan de este modo. Hablan de 60.000 personas generalizando con prejuicios y no mencionan a los más de 100.000 turistas ilegales que residen en Israel de origen europeo que vienen por tres meses y se quedan a trabajar y que son, de hecho, inmigrantes ilegales mientras que los solicitantes de asilo no se encuentran en una situación ilegal, pero claro…los turistas son blancos.

Dicen que “no hay trabajo”, que “esta gente nos quita los lugares de trabajo” y, mientrastanto, han traído a 100.000 trabajadores extranjeros al país. Vienen por tiempo limitado desde Sri Lanka, India, Filipinas, Tailandia… Se mueve mucho dinero con la llegada de estos trabajadores.

Agencias de trabajo que están vinculadas al gobierno hacen mucho dinero gracias a la gente que viene aquí a trabajar. La decisión de traer a estos trabajadores extranjeros se tomó cuando se estableció el bloqueo de Gaza y se dejó de contar con mano de obra palestina. El gobierno dice que mantiene a los solicitantes de asilo en una situación que ayuda a prevenir el efecto de atracción de nuevos solicitantes de refugio pero lo que es realmente importante son las razones por las cuales han dejado sus países.

He trabajado muchos años en África y puedo decir que los africanos con quienes trabajo aquí preferirían estar en sus países si no fuera porque temen por sus vidas. Preferirían vivir en su hogar antes que pedir refugio. En todas partes hay inmigración por motivos económicos pero se debe saber reconocer cuando el motivo que mueve a un individuo a abandonar su país tiene relación con su integridad física y su seguridad personal. El hecho de que venga menos gente a Israel no significará que haya menos gente que abandona sus países. Hemos de tener en cuenta que ellos no vienen aquí porque les damos trabajo (o no), vienen porque tienen buenos motivos para abandonar sus países de origen.

G.Y: ¿Es el mantenimiento de la identidad judía en el Estado de Israel uno de los argumentos que utiliza el gobierno para actuar así ante esta situación?

Y: El Ministerio del Interior está muy preocupado por dejar de ser un país judío. En mi opinión todo depende de cómo definamos el judaísmo. Si lo definimos como una cosa que está en la sangre y que solamente se puede transmitir por la vía genética o, si por lo contrario, lo definimos también como una serie de características culturales, una manera de ver el mundo y la historia de la humanidad. Yo creo que lo peor para nuestra identidad es el hecho de no recordar nuestra historia pasada como refugiados. No es propiamente judío tratar mal a la gente que necesita ayuda y, mucho menos, ser racista. Esto es absolutamente impropio del judaísmo. De este modo, cuando la gente tiene miedo de perder la identidad judía porque hay gente no judía en nuestras tierras, se crea un contrasentido ya que podemos integrarlos en nuestra sociedad. La mayor parte de estas personas quieren eso. Por ejemplo, los sudaneses han dejado un gobierno que es enemigo de Israel. Deberíamos recibirles bien ya que son enemigos de nuestro enemigo. Luchan políticamente contra un gobierno en contra del que nosotros también luchamos. Podría suceder que sean el futuro de su país. Algunas de estas personas están bien educadas en relaciones internacionales y ciencias políticas, y quieren llegar a ser diplomáticos. Quieren cambiar el gobierno de sus países. Deberíamos confiar en que son la gente que puede tener una oportunidad real de cambiar a sus gobiernos.

G.Y: ¿Tienes conocimiento de que la comunidad etíope judía defienda los derechos de los ciudadanos africanos no judíos que vienen a pedir asilo?

Y: Sabes, esto es una situación paradójica. Eres una víctima y, de repente, alguien pasa a ser la nueva víctima. ¿Cómo reaccionas?

Un periodista del diario israelí Yehediot Ajronot se acercó de forma encubierta a la comunidad eritrea y después escribió en el diario un montón de cosas malas. Yo sé dónde estuvo, sé que fue bien recibido con hospitalidad y que le cuidaron.

En otro diario, Haaretz, hubo otro artículo muy molesto. Hubo una manifestación en contra de los inmigrantes y el diario escribió: “Ataque racista. Un etíope judío ha sido atacado por error”. Él pasaba cerca de la manifestación cuando alguien le incomodó. Y yo me pregunto: “¿Qué quieren decir cuando dicen”por error”?”. Eso es precisamente el racismo. Racismo no significa atacar a alguien por ser judío o no, o por venir de un país o de otro, racismo es atacar por el color de la piel. No fue un error, fue un acto racista. ¿Por qué ha de ser un error atacar a un judío etíope y no a un eritreo?

No sé exactamente como asume esta realidad la comunidad etíope ya que no trabajo con ellos pero el racismo es racismo.

G.Y: El Ministro del Interior dijo que “les haría la vidas miserables mientras no les pueda echar”.  En otros países se les haría, y se les hace, las vidas miserables pero no se dice tan abiertamente. ¿Qué consecuencias tuvo esta afirmación?

Y: No hay consecuencias. Hay algunos comentarios racistas de la gente del gobierno en parlamento y no tienen consecuencias. Si estas palabras hubieran sido dichas en Francia, hubieran ido a los juzgados. Aquí la gente dice lo que quiere y no pasa nada. A la gente no le importa, no afecta sus vidas. Es lo mismo que sucede con la ley que enviará a los nuevos solicitantes de asilo a la prisión durante 3 años, a la gente no le afecta, nadie protesta ni reacciona a excepción de unas cuantas organizaciones.

G.Y: Sé que hubo un momento en que un número importante de solicitantes de asilo que estaban en Egipto vinieron hacia Israel. ¿Cómo sucedió esto?

Y: No les daban ningún derecho. También ahí hay mucho racismo en contra de la gente negra. El año 2005 hubo una manifestación delante de la ACNUR para pedir derechos y la policía egipcia disparó abiertamente contra la gente. Hubo más de 40 muertos y desde aquel momento abandonaron el país.

G.Y: ¿Hay solicitantes de asilo en Gaza?

Y: Es una buena pregunta. No estoy segura. Seguro que llegan pero en cantidades más reducidas que a Israel. Sería interesante tener información. Además, como no es un estado formal, no han firmado convenciones internacionales.

G.Y: ¿Ves la luz al final del túnel? ¿Algún cambio positivo en el horizonte?

Y: Solo si los jueces y los juzgados deciden hacer aquello que es moralmente correcto en vez de defender estas leyes. Los jueces pueden ir en contra de las leyes tal y como ocurre en el resto de países que tratan de evitar reconocer el estatus de los refugiados.

G.Y: ¿Puedes definir Israel con unos pocos adjetivos?

Y: Complejo, sorprendente, esperanzador, en proceso de desarrollo y bonito.

 

Aquí podéis encontrar información acerca del African Refugees Development Center de Tel Aviv.

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